Los cerezos en flor atraen la visita de miles de personas. Foto: Mancomunidad Valle del Jerte

Más de un millón y medio de cerezos florecen en el Valle del Jerte

Los montes de esta zona de Extremadura vuelven a cubrirse de un mágico manto blanco y lo celebran a través de su Fiesta de Interés Turístico Nacional del Cerezo en Flor y con un montón de actividades.
11/04/2018

Una vez más vuelve a ocurrir uno de los “milagros paisajísticos” más bonitos de España. Miles y miles de cerezos “despiertan” y transforman la zona del Valle del Jerte en un lugar al que merece la pena ir al menos una vez en la vida.

La floración, que dura entre 10 y 15 días, puede comenzar en fechas diferentes cada año dependiendo de la meteorología. En esta ocasión, aunque la floración plena se dará a partir del fin de semana del 14 de abril, se organizan una serie de actividades hasta el 3 de mayo dentro del programa “Primavera y cerezo en flor en el Valle del Jerte”. Teatro infantil, mercado de productos gastronómicos, rutas guiadas, espectáculos de cetrería, marchas senderistas y de bicicletas todo terreno, yincanas por la naturaleza para conocer lugares increíbles como la “Garganta de los Infiernos”, recreación de leyendas… Las opciones son más que variadas.  

Recorrer andando este Valle, en bicicleta o en coche, tiene algo de especial no sólo por la gran cantidad de cerezos que parecen perderse en el infinito, sino porque se puede ir observando cómo el caprichoso paisaje está modelado en terrazas para adecuarlo al cultivo de las cerezas. Lo mejor es ir parando en sus miradores o descansar al pie de gargantas o del río Jerte.

Tradiciones que se adaptan a la naturaleza

Aunque el viajero podría quedarse horas embelesado contemplando cómo la primavera se abre paso, el Valle del Jerte es mucho más que sus cerezos.

Lo mejor para llevarse un recuerdo de lo más completo de la zona es hacer un recorrido por los 11 municipios que lo forman: Barrado, Cabezuela del Valle, Cabrero, Casas del Castañar, Jerte, Navaconcejo, Piornal, Rebollar, Tornavacas, El Torno y Valdastillas. Todos tienen un encanto particular, aunque, por ejemplo, Cabezuela del Valle cuenta además con un casco antiguo declarado “Conjunto Histórico Artístico” por el que se puede caminar por sus calles empinadas mientras se contemplan sus fachadas de escudos nobiliarios.

Tampoco hay que desaprovechar la visita en esta época para conocer las bodegas fraguas y lagares que durante esos días se muestran tal y como eran hace 50 años.

Los que necesitan más tiempo para organizar una escapada no deben preocuparse, porque aunque la floración tiene fecha de caducidad, a continuación se celebra en el valle “La Cerecera”, con motivo de la recolección de las cerezas durante mayo, junio y julio. Ese es el momento de degustaciones, catas de cereza, visitas a cooperativas agrícolas… Nada descartable en una comarca que cuenta ni más ni menos que con 200 variedades diferentes de cereza entre las que están las famosas Picotas del Jerte. Y los que quieran ponerse “manos a la obra” siempre pueden apuntarse a alguna actividad de agroturismo y por ejemplo llevarse a casa las cerezas recolectadas.

Un país, muchas primaveras

Además del Valle del Jerte, son muchas las zonas de España donde vivir la primavera es toda una experiencia.

¿Más floraciones espectaculares? Los mantos blancos y rosados que en febrero consiguen los almendros en flor del Campo de Cagitán en Murcia (con un recorrido que pasa por los municipios de Calasparra, Cehegín, Cieza Mula y Bullas) o los de Tejeda, en la isla de Gran Canaria.

Entre finales de marzo y principios de abril suele llegar la cita con la floración de los más de 50.000 cerezos del Valle de las Caderechas en Burgos, regalando imágenes difíciles de olvidar. Tampoco hay que perderse la segunda quincena de marzo la preciosa postal de los cerezos en flor de Sierra Mágina en Jaén y en abril la Fiesta del Ciruelo en Flor de la localidad riojana de Nalda, en la que también se aprovecha para degustar productos locales, hacer visitas guiadas…

A finales de abril, merece la pena viajar hasta Asturias y su famosa Comarca de la Sidra para ver de cerca la Floración del Manzano y convertirse en todo un escanciador.

Cuando llega mayo, lucen con brillo y color propios los famosos Patios de Córdoba, que reciben a los visitantes repletos de macetas floridas. Durante este mes, la ciudad celebra además algunas de sus fiestas más famosas, como el propio Festival de los Patios, las Cruces de Mayo o la Feria.

También en mayo, resulta increíble vivir la fiesta de Temps de flors en Girona, en la que toda la ciudad se adorna con espectaculares espacios florales y parece transformarse en un enorme jardín.

Y ya entre mayo y junio, Gredos se tiñe de amarillo y se convierte en la Capital Mundial del Piorno en Flor.

Estos son sólo algunos de los numerosos ejemplos de un país que en primavera viste sus mejores galas y que llena de vida Parques Nacionales como los de Ordesa y Doñana o jardines como los de la Quinta de los Molinos en Madrid o Cap Roig en Palafrugell… De hecho, la “fiesta” se alarga hasta la siguiente estación con eventos como el Festival de la Lavanda de Brihuega que se celebra en julio.

Regalos efímeros de la naturaleza que contribuyen a que nuestro país siga siendo uno de los lugares favoritos del mundo a los que viajar. Un país en el que experimentar la primavera.