Aclamado por la prensa internacional, Pablo Sáinz Villegas fue invitado a participar en la gala de los Premios Grammy en Nueva York. Foto: Valeria Catán

Pablo Sáinz Villegas: “La música española, allá donde va, conecta con las personas”

El guitarrista riojano actuó en el Carnegie Hall de Nueva York, dentro de la ceremonia de los Grammy, donde interpretó el primer solo de guitarra clásica española en este escenario desde el concierto del legendario Andrés Segovia hace 31 años.
23/02/2018

Pablo Sáinz Villegas (Logroño, 1977) lleva la música en todo su cuerpo y alma. La guitarra se ha convertido en una extensión de sí mismo. Sin ella en las manos no se siente completo. Este guitarrista clásico ha hecho de la música no solo su profesión, sino su vida.

Aclamado por la prensa internacional, Pablo fue invitado a participar en la gala de los Premios Grammy en Nueva York. En el mítico Carnegie Hall, donde se rindió tributo al compositor Leonard Bernstein, el riojano interpretó el primer solo de guitarra clásica española allí desde el concierto de Andrés Segovia en 1982. Sáinz Villegas se mostraba “Muy emocionado y agradecido de tocar en el escenario de Carnegie Hall donde algunos de los más grandes músicos de este mundo han ofrecido su música!”.

Pablo es un autor en permanente búsqueda de nuevas notas y compases capaces de inspirar a la sociedad y conectarla con la música. Actúa indistintamente en pequeñas salas y grandes espacios, como el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, donde participó en 2016 en el homenaje al tenor Plácido Domingo, “Plácido en el alma”, ante 85.000 personas.

Por otra parte, ha creado la fundación El Legado de la Música Sin Fronteras con la que ha llevado programas de música a más de 20.000 niños y jóvenes en la zona fronteriza de Tijuana (México) y en la Comunidad Autónoma de La Rioja con el apoyo de la Obra Social La Caixa.

-Pablo, has sido elegido para actuar en la gala de los Premios Grammy 2018, los máximos galardones de la industria musical, ¿cómo recibiste la noticia?

Con gran alegría y emoción. Los Grammy son el equivalente de los Oscar en la música. Y esta es una de las pocas veces que los Grammy han salido de Los Ángeles para ir a Nueva York. Esta ciudad ha sido mi hogar durante los últimos 17 años y participar en una celebración como esta es un grandísimo honor.

-Hace ya unos años que te has convertido en uno de nuestros mejores embajadores musicales. Has llevado nuestros acordes por todo el mundo, como el “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo, un emblema de la guitarra clásica al cual homenajeaste en tu último disco.

Sí, el último disco lo grabé con la Orquesta Nacional  de España y con el maestro Juanjo Mena. Grabé los tres conciertos para guitarra y orquesta que el maestro Rodrigo escribió, el popular “Concierto de Aranjuez”. Es una de las piezas que más toco cuando soy invitado por orquestas alrededor del mundo y no deja de ser una manera muy bonita y una oportunidad de ser embajador de España en el mundo. Y además a través de la guitarra, uno de los instrumentos que están totalmente vinculados a una cultura y a un país, que es España. La guitarra se ha convertido en uno de los instrumentos más populares del mundo y eso le confiere un valor maravillo al contar con una identidad tan propia española y al mismo tiempo tan internacional.

-Hablas con un cariño hacia la música que, de verdad, es envidiable. Supongo que recuerdas la primera vez que tocaste la guitarra.

Sí, fue hace muchísimos años. Tenía 6 años cuando por primera vez sostuve una guitarra entre mis manos. Desde entonces ha sido mi compañero de viaje en la vida. Es una extensión de mí mismo y de mis emociones.  Es el espejo donde mejor me puedo reflejar, me ha hecho como soy, me ha permitido conocer diferentes culturas y haber conectado emocionalmente con infinidad de personas. Por todo ello me considero dichoso y de ahí vienen mis palabras de amor y cariño hacia la música.

 

-¿Cómo ha madurado la guitarra clásica española en estos últimos años?

Me siento con la responsabilidad de mantener viva esta tradición tan autóctona española y quiero que siga siendo un símbolo y un emblema de nuestra cultura. España representa un puente entre África y Europa y un puente entre el Mediterráneo y el Atlántico y ahí es donde creo que España, como cultura y como país, ha asumido este liderazgo y ha aportado y aporta mucho internacionalmente como un lugar de concordia y unión cultural. Y al fin y al cabo es en esos puentes donde tenemos la oportunidad de evolucionar como civilización a nivel global.

-Tu éxito no ha hecho que te olvides de los más desfavorecidos, sobre todo de los niños, ya que en 2007 creaste la fundación El Legado de la Música Sin Fronteras. ¿En qué consiste?

Creé este proyecto en 2007 en la región fronteriza de Tijuana, México, y San Diego, Estados Unidos. Hay unos 15 kilómetros de distancia entre estas dos ciudades. En cierta manera dentro de mí tenía un deseo, una semilla, de utilizar la música como un elemento de trasformación a nivel humano y social.

Con mi guitarra y a través de dos fundaciones locales empecé a tocar para niños y jóvenes de esta región. Llegue a tocar para 20.000 niños. Después, al año siguiente conseguí financiación privada en Estados Unidos para producir 6 programas de música en Tijuana con profesores locales que iban cada semana a dar clases a niños y jóvenes.

Más tarde, con el estallido de la crisis global, me apeteció desarrollar este proyecto en Logroño, en La Rioja, en mi región. Aquí conté con el apoyo de la Obra Social La Caixa y hemos hecho muchas actividades a nivel comunitario donde las personas que participan celebran a través de la música los valores humanos.

Lo que representa El Legado de la Música Sin Fronteras es ese otro lado que forma parte de la condición humana y donde la gente se siente reflejada e iluminada con historias que nos hacen dar lo mejor de nosotros mismos a los demás.

El Legado de la Música Sin Fronteras y Pablo SáinzVillegas es una misma entidad y tienen un mismo propósito, sea cuando toco en el Carnegie Hall para los Grammy o cuando voy a un colegio de Tijuana. La intención, el compromiso y la ilusión es la misma.

-Llevas 17 años viviendo en Nueva York y aunque siempre que puedes regresas a tu tierra natal, desde la distancia, ¿cómo ves la música española?

Representa muy bien lo que es nuestra cultura. Una cultura alegre pero que también tiene drama. Tiene sol y tiene sombras. Además, es muy apreciada y hace que la gente pueda conectar con esa parte luminosa de ellos mismos. La música española, allá donde va, conecta con las personas. Todo el mundo ha escuchado cómo la música española llega a Japón, una cultura donde emocionalmente son menos expresivos, y de pronto les apasiona y se encienden con ese fuego y esa luminosidad que tiene.

Internacionalmente la música española tiene ese poder de conexión fruto de todas esas culturas que durante siglos estuvieron en España. El flamenco, que es una de las inspiraciones de la música española junto con la música folklórica, no deja de ser resultado de mezclas culturales y musicales de cientos de años por parte de la cultura árabe, judía y cristiana. Y todo eso hace que cuantas más diferencias hay entre las personas, más oportunidades hay de crear algo nuevo y de aprender los unos de los otros.

Creo que la música española es una expresión que centra su mensaje en ese mestizaje y ese enriquecimiento de las diferentes culturas que han coexistido en España. Por eso tiene una fundada conexión con los oyentes y es una manera muy natural de invitar a las personas a que viajen a España a nivel emocional y luego que esa emoción les haga experimentar nuestros valores, nuestra hospitalidad y nuestra cercanía.