Lucía González Cortijo (tercera por la izquierda) es la presidenta de esta asociación que anima a las pacientes de cáncer a hacer deporte y luchar por la vida. Foto: Fundación La Vida en Rosa

Lucía González Cortijo, la oncóloga que tiñe de rosa la vida

Esta doctora madrileña ha puesto en marcha la Fundación La Vida en Rosa, que brinda soporte físico, emocional e intelectual a mujeres pacientes o expacientes de cáncer. Una iniciativa que comenzó como un grupo de deporte, pero que ya abarca otros muchos más ámbitos de la vida.
12/04/2018

Quién se lo iba a decir. Aquellas 20 mujeres enfermas de cáncer que se juntaron en 2015 para correr, ahora se han multiplicado por 10. Aquel proyecto llamado Corre en Rosa, ahora se ha convertido en la Fundación La Vida en Rosa, una asociación que brinda soporte físico, emocional e intelectual a mujeres pacientes o expacientes de cáncer.

Su presidenta es Lucía González Cortijo (Madrid, 1972), coordinadora de la Unidad de Cáncer de Mama y de Ginecología Oncológica del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, situado en Pozuelo de Alarcón. Una doctora que quiso motivar a sus pacientes a hacer deporte reuniéndolas para que entre unas y otras se dieran fuerzas.

Ese sueño que comenzó como un grupo deportivo para correr, se ha expandido tanto que las mujeres que se unen a la fundación cambian por completo su forma de ver la vida. Y es que no solo se trata de combatir el cáncer ejercitando el cuerpo, sino también fortaleciendo la mente.

¿En qué consiste este proyecto?

Esta fundación nace en julio del año pasado con la idea de extender un proyecto que yo creé en octubre de 2015 y que se llama Corre en Rosa. Consistía en entrenos de running con pacientes con cáncer, no necesariamente con un tipo específico de cáncer, aunque por estadística lo que más tenemos son pacientes con cáncer de mama.

Esto lo hice porque era muy complicado insistirles a las pacientes con que hicieran ejercicio, ya que en mujeres que acaban de ser operadas o que han recibido quimioterapia era difícil que ellas por su cuenta hicieran ejercicio, salvo algunas excepciones.

Para ello conté con la ayuda de cardiólogos y encontré un entrenador: Ramiro Matamoros, una leyenda del deporte popular. Inicialmente la idea era hacer un proyecto piloto para ver cómo se desempeñaba, porque yo no sabía qué adherencia iban a tener las pacientes o cómo iba a funcionar. Y la verdad es que fue tan bien que este es nuestro tercer año.

¿Cómo beneficia el ejercicio diario a las personas enfermas de cáncer?

Objetivamente mejora su calidad de vida. Está la mejoría física, ya que muchas pacientes pierden peso tras cogerlo durante el tratamiento. Y psicológicamente les ayuda muchísimo, no solo por hacer ejercicio en sí, sino porque entrenan en grupo.

Lo importante era juntarlas porque entre ellas se animan. Pacientes recién diagnosticadas van a entrenar con otras que ya han pasado por eso y se dan cuenta de que hay salida y que se puede vencer al cáncer.

A parte del running, ¿qué otros deportes practicáis?

El segundo deporte más importante es el tiro con arco. Lo hacemos para mujeres a las que les han extraído los ganglios de la axila, se llama linfadenectomía. Algunas pacientes tienen problemas de linfedema, el brazo se les hincha porque los ganglios linfáticos se pierden, y se ha comprobado que la vibración del arco al tirar les produce un drenaje  que les va muy bien.

Además, les refuerza mucho la musculatura de la espalda y el cuello, y les ayuda a tener menos dolor en el brazo. Lo empezamos a hacer el año pasado, ya llevamos dos trimestres y ahora vamos a comenzar el tercero.

Hemos hecho alguna masterclass de esgrima y vamos a hacer otra en breve. Y también solemos hacer algo de pilates o yoga, pero bueno… poco a poco.

Vuestro lema es “Corre en rosa, piensa en rosa, crea en rosa”. El deporte es solo una de las tres patas que alzan la fundación, ya que también busca ser un apoyo emocional e intelectual para estas personas, ¿verdad?

A muchas mujeres el cáncer les coarta completamente. Por eso pensé en organizar una fundación para ayudarlas en todos los sentidos. La Vida en Rosa pretende dar soporte psicológico, cultural e incluso espiritual.

Es verdad que llevamos poco tiempo y nos falta mucho por hacer, pero aun así hemos desarrollado multitud de actividades: vamos a museos, vamos a hacer una velada en la ópera, un club de lectura...

A ellas, todo esto les ha cambiado la vida. Tengo pacientes que dicen que se alegran de haber estado enfermas porque esto les ha cambiado su forma de ver la vida. Organizar la fundación da mucho trabajo, pero es muy gratificante.

Así que no solo queréis fortalecer el cuerpo con el ejercicio, sino también la mente con el fin de vencer a la enfermedad.

El objetivo más importante es que el cáncer no pare la vida de nadie. Se puede seguir viniendo incluso con tratamiento e incluso hay pacientes con enfermedad diseminada. Tengo pacientes que tienen metástasis y vienen a correr o a caminar o a visitar el Museo Sorolla.

Lo que hay que hacer es desmitificar eso de: “vamos a correr por las pacientes”. Lo que queremos es que lo hagan ellas mismas. De eso trata, de darles todo el protagonismo para que ellas puedan hacer lo que deseen.

La Vida en Rosa es la canción más célebre de la cantante Edith Piaf, que habla sobre el amor y la esperanza, emociones que también queréis cultivar en estas mujeres.

Claro, por eso este año hemos hecho mucho hincapié en el tema cultural. Hemos realizado muchas visitas a museos, hemos indagado en la pintura y también estamos haciendo talleres de cocina, talleres de esgrima… Tenemos un montón de cosas. No sé cómo nos ha dado tiempo a hacer tanto (risas).

 ¿Cuántas mujeres se han integrado hasta el momento?

Tenemos casi 200 corredoras. Luego, en la fundación lo que tenemos son socias, que pagan muy poquito al año y esto les permite acceder a todas las actividades. Tenemos unas 70 socias ahora mismo. Pero tenemos otras pacientes que están corriendo o acudiendo a actividades y no son socias. No es necesario ser socia para disfrutar de la fundación.

¿Es tan palpable su evolución física y emocional gracias a este soporte deportivo y psicológico?

Una barbaridad. Es verdad que llevamos muy poco tiempo pero el deporte se ha vuelto fundamental para ellas. Siempre van un grupo, ellas se organizan y salen a correr juntas.

En todas las carreras de Madrid hay alguna de las nuestras corriendo o andando. Además, hemos organizado un grupo grande para la Behobia de San Sebastián de este año, van unas 15 mujeres.

¿Qué iniciativas pretendéis llevar a cabo próximamente?

Ahora mismo el proyecto más importante que tenemos es el programa de mentoring de altas ejecutivas, para mujeres que han tenido problemas laborales durante su tratamiento o durante su enfermedad.

En este caso son ejecutivas de empresas importantes de España, pero cualquier mujer se puede poner en contacto con nosotras. Hacemos un análisis con la mentora que más le pueda ayudar a reincorporarse al mercado laboral o a buscar otro trabajo. Todo eso lo estamos terminado de perfilar, aunque ya hemos tenido dos pacientes que han hecho el mentoring y ha ido muy bien.